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El factor que más daña tus pulmones y del que debes protegerte según los neumólogos

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Expertos en salud respiratoria advierten de que estamos inmersos en un círculo vicioso que propicia obstrucciones respiratorias y daño en los pulmones. Por eso quieren dar a conocer uno de los factores más desconocidos pero que más impactan en nuestra salud respiratoria.

Una de las patologías que más preocupan a los neumólogos es la Enfermedad Pulmonar Obstructiva crónica (EPOC), una enfermedad respiratoria crónica y progresiva caracterizada por una obstrucción persistente de las vías respiratorias. Dificultad para respirar, hipersecreción de moco y tos son los síntomas clínicos típicos.

Llevamos un tiempo largo oyendo hablar de ella. Se trata de una enfermedad altamente discapacitante que, según datos del Ministerio de Sanidad, en España tiene una prevalencia del 10,2 por ciento en la población de 40 a 80 años. El diagnóstico suele ocurrir alrededor de los 50 años, y a veces ya está avanzanda.

Y es que la EPOC puede empezar a desarrollarse a los 35 años, y aunque suele afectar más a hombres y fumadores, que tienen un mayor riesgo (entre el 20 y el 40 por ciento) de desarrollar la enfermedad, también está aumentando en mujeres.

La EPOC tiende a ser progresiva, es decir, empeora con el tiempo y los afectados pueden tener una importante reacción inflamatoria en respuesta a un agente infeccioso o factores químico-físicos como la exposición a partículas, humos y vapores irritantes (esa reacción recibe el nombre de ‘exacerbación’).

Entre las principales causas de las exacerbaciones de la EPOC se encuentran las infecciones virales, que determinan el desarrollo de estrés oxidativo e inician un círculo vicioso que conduce a un aumento de la inflamación y la gravedad de la infección.

Resulta paradójico que necesitemos el oxígeno para vivir pero que, a la vez, este provoque que se liberen cuerpos químicos durante el metabolismo celular. Son los radicales libres, y en altos niveles pueden provocar «estrés oxidativo».

De hecho, el estrés oxidativo causado por los radicales libres de oxígeno puede ser un importante mecanismo amplificador de la EPOC, pero también es la condición básica de otras enfermedades pulmonares crónicas y sus exacerbaciones.

Se trata de un término complejo y desconocido por la mayoría de nosotros. Desde el Servicio de Medicina Interna del Hospital de Navarra nos explican que «la oxidación es un proceso natural que se da en la naturaleza. Por eso las grasas se vuelven rancias, tu bañador favorito acaba con el elástico inservible y a un libro viejo se le vuelven las páginas amarillas». A nuestro cuerpo también le afecta, y por eso la ciencia se ha preocupado por saber cómo reducirlo ya que en el desarrollo de numerosas enfermedades pulmonares, junto con la inflamación y el consiguiente remodelado de las vías aéreas, se genera un desequilibrio entre los agentes oxidantes y antioxidantes, denominado «estrés oxidativo».

Hay una multitud de enfermedades que se han relacionado con el estrés oxidativo y la generación de radicales libres. Una producción incontrolada de radicales libres de oxígeno (RLO) daña las macromoléculas (lípidos, proteínas, hidratos de carbono y ácidos nucleicos), altera los procesos celulares (funcionalidad de las membranas, producción de enzimas, respiración celular, inducción génica…9 y rompe el equilibrio produciendo ese estrés oxidativo.

Este fenómeno se ha implicado tanto en el desarrollo como en la cronificación del asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el síndrome de apneas obstructivas durante el sueño, enfermedades pulmonares que causan inflamación o cicatrización de los pulmones fibrosis quística.

En el otro lado de la balanza -que debe mantenerse en equilibrio- están los antioxidantes, sustancias capaces de oponerse a la acción del oxígeno y metabolizar los radicales libres. El glutatión, la vitamina C o ácido ascórbico y la vitamina E o alfa tocoferol son los principales.

Por esto, terapias antioxidantes y dietas ricas (como la dieta mediterránea) o enriquecidas con antioxidantes parecen prevenir o al menos disminuir el deterioro funcional orgánico originado por un exceso de estrés oxidativo. Así una dieta rica en frutas, nueces, cereales y vegetales.

Para combatirlo, también contamos con otras sustancias ‘amigas’ como «la N-acetilcisteína (NAC), que también actúa como precursor y potenciador de la síntesis de glutatión (GSH), el más importante de los antioxidantes producidos por el organismo, puede utilizarse para reducirlo», explica el doctor Marc Miravitlles, neumólogo e investigador senior del Hospital Universitari Vall d’Hebron / Vall d’Hebron Institut de Recerca (Barcelona-España).

Esta tesis está confirmada por las directrices del American College of Chest Physicians y la Canadian Thoracic Society que recomiendan el tratamiento oral con NAC para prevenir las exacerbaciones agudas de la EPOC en pacientes con esta enfermedad moderada o grave. También las guías de la European Respiratory Society y la American Thoracic Society recomiendan el tratamiento con un mucolítico oral como la NAC para pacientes con obstrucción respiratoria moderada o grave para prevenir futuras exacerbaciones.

Por su parte, el profesor Alberto Papi, de la clínica Pneumológica Azienda Hospital Universitario S. Anna, Universidad de Ferrara, Italia, afirma que «una terapia con fármacos con actividad antioxidante, restableciendo el equilibrio entre agentes oxidantes y antioxidantes, podría proteger los pulmones del estrés oxidativo, que también se relaciona con la respuesta inflamatoria, previniendo así las exacerbaciones en la EPOC y otras enfermedades pulmonares».

En resumen podemos decir que los radicales libres y el estrés oxidativo están claramente involucrados en la aparición de diversas enfermedades algunas de ellas de gran importancia en la población como la arteroesclerosis, el cáncer, la hipertensión arterial y las enfermedades pulmonares. La recomendación de un estilo de vida sano con ejercicio regular y una dieta basada en los productos de la dieta mediterranea (ricos en antioxidantes) parece eficaz para prolongar la supervivencia y reducir el riesgo de padecer ciertas patologías.